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LA COMPASIÓN EN EL

CONCEPTO BUDISTA

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La Compasión en el

concepto budista

 

 

Digamos que alguien mira hacia una planta que se

encuentra en un vaso dentro de la casa.

Por el  mirar compasivo, en vez de observar

 si gusta de ella o no, se pregunta,

¿ como se  sentirá ella, sin la luz del sol, el  agua de la  lluvia

y sin sus plantas amigas y compañeras?

 

 

Para oír

 

 

 

La Compasión en el  concepto budista

 

En la filosofía budista las palabras amor y  compasión denotan sentimientos y  actitudes que vale a pena conocer.

En una palestra, en el año 2004, el Lama Padma Samten hablando sobre compasión y  amor, como son entendidos por el  budismo, dice:

“Digamos que alguien mira hacia una planta que se encuentra en un vaso dentro de la casa. Por el  mirar compasivo, en vez de observar si gusta de ella o no, se pregunta, ¿ como se  sentirá ella, sin la luz del sol, el  agua de la  lluvia y sin sus plantas amigas y compañeras?.

Cuando miramos una planta pensando si nos gusta o no, nuestra mente opera obstruida por la sensación de gustar o no gustar.

Una inteligencia mayor es que miráramos hacia aquella planta preguntando,¿que necesita ella? Y  más que eso, nosotros podemos mirarla y  ver con los ojos del buen jardinero, cuales flores y  frutos tiene esa planta  escondidos dentro de ella, y  que ella misma no sabe.”

"(...) Mirar al  otro y  ver  que afecta la existencia de el, para nosotros manifestarnos de forma positiva, para remover los obstáculos, eso es compasión. Para promover las cualidades positivas, eso es amor.”

“A través de cinco colores nosotros podemos practicar a compasión.

El  primero es el  azul. A través de ese color nosotros miramos hacia el  otro y lo acogemos, y  también preguntamos, cuales flores y  frutos están escondidos en ese ser.

Tenemos la compasión amarilla, de un amarillo-dorado, que significa generosidad, riqueza, medios. Entonces, cuando vamos ayudar a alguien nosotros podemos no solamente oírlo, entenderlo, aspirar el bien, más podemos eventualmente hacer algo más.

Vamos suponer, como acontece allá en el sur, de tanto en tanto, que el rió subió y la casa fue destruida. La gente puede visitar al desabrigado y  decir: usted no se preocupe tanto... esto pasa. Y  una buena ayuda, mas con el  color amarillo podemos auxiliar para que pase más rápido, ofreciendo un suporte práctico.

Después tenemos el  color rojo, que simboliza el eje. El viene de la seducción, de aquello que nos encanta. Entonces, que podamos producir en el otro un encantamiento positivo, un eje positivo. Así, el color rojo nos va a ayudar a decir aquella persona que es mejor no reconstruir la casa en el  mismo lugar porque el rió puede subir de nuevo. De esa forma, muchas veces no basta que la gente ayude al otro a reconstruir, más que lo ayude a hacerlo en una situación mejor. Para eso precisamos de la sabiduría de los ejes. Para  nuestros hijos no podemos abdicar de eso. No precisamos imponer los ejes, ellos no son impuestos. Más si dijéramos: yo no debo ayudar a  otro a crear una estructura positiva, un referencial positivo,  nosotros lo estaríamos omitiendo y  eso seria una aptitud sin compasión.

Entonces, es muy necesario que la gente repita las palabras de los grandes maestros, que vivan esas palabras, estudie eso y  entienda, y pueda ayudar a los otros a comprender como vivir mejor. Si no ayudáramos a  otros en ese sentido, eso será una falla de  nuestra compasión.

No en tanto no bastan esas tres formas.

Hay  un momento en que vemos un niño pujando una toalla con una tetera de leche hirviente encima. Si no gritamos, el niño puja y se  quema. Cuando gritamos nosotros no nos oponemos al niño. Nosotros  estamos a favor de el. Cuando decimos, no haga eso, nosotros interrumpimos una acción negativa. Entonces muchas veces es necesario manifestar lo que se llama el  color verde. En el  budismo eso es llamado “la familia karma”, donde vemos la negatividad surgiendo y la obstruimos. Nosotros nos imponemos delante de la negatividad, interrumpiéndola. No estamos contra la persona, estamos a su favor.

Y  hay todavía el color blanco, la culminación de la compasión, porque todavía que yo acoja, todavía que propicie medios, todavía que ofrezca ejes, todavía que obstaculice la negatividad, si no revelara la naturaleza ilimitada, no tuve la compasión, la generosidad, el  amor de descubrir esa naturaleza ilimitada y  ofrecer a las otras personas, entonces  las otras compasiones son mucho menores, son casi sin sentido.

Lo que da sentido a la  vida es que todos marchemos hacia la conciencia de la naturaleza última y  vivamos inseparables de eso. Nuestra vida no tendría culminación, no estaría completa, sin el color blanco en que nosotros reconocemos la naturaleza ilimitada. Entonces, la compasión mayor es poder nosotros ofrecer a los otros esa naturaleza.”

 

 

 

 

 

 

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